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TESTIMONI VOCACIONAL DE JULIO BARCUDI Si nos llegamos a creer que Dios existe, como en principio se supone y aunque eso de creer en Dios a veces no lo entendemos o nos es difícil conciliarlo con nuestra vida diaria, no podemos entenderlo como alguien separado de nosotros, como alguien ajeno a nosotros, ni tampoco como alguien que está en el cielo mirándonos como quien va y se sienta en una butaca de teatro. Digo esto, porque para un cristiano es Jesús quien nos acerca a este Dios incomprensible, es Él quien nos muestra con claridad quien es este Dios-Amor en quien creemos. Jesús nos muestra como este Dios está tan lleno de Amor que lo derrama por todos los lados. Ahora bien, aterricemos, cuando el amor se derrama es imposible que no moje. La palabra vocación viene del vocablo latino “vocare” que significa llamada. Cuando decimos que hay una llamada indirectamente estamos diciendo que alguien está llamando, no puede haber una llamada sin alguien que llame. Como dije al poco tiempo de estar en Son Ferriol, yo creo que todos tenemos la misma llamada, la misma vocación, tanto creyentes como no creyentes, todos nos sentimos llamados a “ser felices”. Cuando la persona toma conciencia de que está mojado por el amor de Dios, cuando la persona escucha y se siente invadida por esta paz que brota de Dios, cuando logra entender que esa “llamada” a ser feliz no se la ha sacado de su propia manga, sino que es el mismo Dios el único interesado en “mi” propia felicidad, puede decir “Señor aquí me tienes, hazme feliz, te digo SI a lo que pidas, te digo SI al proyecto que para mí tu has ideado, te digo SI como Maria y me abandono a tus manos. Mi vocación, empezó aquí. Antes de entrar en el seminario MI proyecto era estudiar ciencias políticas, era lo que me hacía ilusión, era lo que me gustaba, pero pronto, con la ayuda de aquellos “angelitos” que Dios te envía para decirte que no estás solo, descubrí que lo pregunta no debía ser ¿Qué me gustaría ser de mayor? la pregunta debía ser: Señor ¿Qué quieres que haga? Mi historia es una historia corta, larga y que aún no entiendo. Me explico: cuando tenía 15 años, mis padres decidieron que por el bien mío y el de mis hermanos debíamos emigrar de Argentina a España. Esto para mí, y aunque en un principio no tenía conciencia, fue muy duro para mí. No lograba adaptarme, me gustaba estudiar pero no entendía los libros, tenía amigos pero ellos estaban en Argentina, tenía familia pero la tenía lejos de mí, o la que tenía cerca estaba tan descolocada como yo. Fue cuando más perdido estaba cuando me encontré con uno de aquellos ángeles del principio, un sacerdote. En mi casa nunca han sido muy creyentes, practicantes ni hablar y de la iglesia solo había escuchado hablar mal. Este sacerdote me invito a participar de un campamento de verano, yo en ese momento le dije “ah, bueno, si” pero como diciendo ya veremos, falta tiempo y ojalá te olvides, es decir, un “si” de compromiso, un “si” para no quedar mal. Llegó el día del campamento y otra vez culpa de mi timidez tuve que decir “si, iré”. Menos mal, que soy tímido, de no haberlo sido, no estaría hoy aquí, aquellas ganas por no ir se convirtieron para mí en un enamoramiento por Jesús que dura hasta hoy. Así empezó mi vivencia cristiana, dicen que Dios habla en un lenguaje torcido, en un lenguaje que nosotros no podemos entender, y ya lo creo, quien me diría a mi, que Dios sirviéndose de lo que es para mi un defecto como es la timidez, hubiera encontrado la oportunidad para hablarme, para llamarme, para amarme. En la parábola de hoy, se nos muestra como el padre al ver al hijo sale corriendo a buscarle, a besarle, a abrazarle, a vestirle, a alimentarle. Este padre, hizo esto por mí. Yo creo en las mediaciones, creo que toda mi vida, desde la barriga de mi madre hasta hoy aquí, es el camino por el que Dios me conduce. Es Éste padre de la parábola el que me ha cogido la mano y me lleva hacia Él. Haga lo que haga, estando mi vida dentro o fuera del seminario, Dios me lleva hacia Él. Creo que de esto se trata la vocación, de dejarse llevar por Jesús. El lema del día del seminario de éste año es “Sacerdotes, testigos del amor de Dios”, yo me siento amado por Dios, y como cuando el amor se derrama es imposible que no moje, quiero mostrar que estoy mojado, y mojar a los demás con este amor que Dios nos tiene y haciendo que a pesar de todas nuestras limitaciones, a pesar de todos los obstáculos que existan, este amor llegue a todos las personas, este amor moje a los hombres y mujeres. Ése es el sacerdote, el que en medio de una comunidad acerca a la gente a este amor infinito. En el seminario de Mallorca somos 6 seminaristas mayores, yo no me creo que Dios solo quiera a 6 personas para extender su amor. Dios llama, no se ha parado de llamar, ahora está llamando, lo que pasa es que no le escuchamos o no le queremos escuchar, no tengáis miedo nos decía el Papa Juan Pablo II, respondamos cada día, cada hora, cada minuto , cada segundo un “SI” al Señor, un “SI, HAZME FELIZ”. El mundo necesita de Dios, del Dios de Jesucristo, del Dios del Amor, del Dios que me quiere feliz. Demos al mundo a este Dios, mojemos al mundo de ésta única agua que quita la sed para siempre. Pido por parte de vosotros una oración confiada al Padre para que haya hombres y mujeres que quieran escucharle y que estén dispuestos a responderle por el simple hecho de haber escuchado su voz. Pidamos a la virgen Maria que por su mediación perseveremos todos los que nos hemos sentido llamados a servirle a la vida sacerdotal, y por último, una oración para que en todo momento sintamos el Espíritu de Jesús que guía nuestros pasos y nos hace ser cristianos comprometidos. Que el estar mojados por Dios no se seque en nosotros, no seamos egoístas, dejemos que los demás se puedan sentir mojados, mojémoslos. Pregària per les vocacions a Manacor. 24/05/07 |